
Los organismos no son blancos pasivos de su ambiente. Cada especie modifica su propio ambiente. Al menos, los organismos remueven nutrientes de sus alrededores y les adicionan desechos. Con frecuencia los desechos benefician a otras especies. El estiércol de los animales es fertilizante para las plantas. Por otra parte, el oxígeno que nosotros respiramos es un producto de desecho de las plantas. Las especies simplemente no cambian a propósito su ambiente; ellas modifican sus ambientes permitiéndoles acomodarse. Los castores construyen presas que les permite crear un estanque adecuado para ellos y para levantar su descendencia. Por otra parte, cuando el ambiente cambia, las especies pueden migrar a climas confortables o buscar microambientes a los cuales están adaptadas.
La selección no es una fuerza en el sentido que lo son la fuerza de la gravedad o la fuerza nuclear fuerte. Sin embargo, en aras de la brevedad, algunos biólogos se refieren de esta forma. Esto con frecuencia lleva a confusión cuando los biólogos hablan de "presiones" selectivas. Esta expresión insinúa que el ambiente "empuja" a la población a un estado más adaptado. Este no es el caso. La selección solamente favorece los cambios genéticos benéficos cuado estos ocurren al azar -ésta no contribuye a su aparición. El potencial para actuar de la selección puede preceder con mucho a la aparición de la variabilidad genética seleccionable. Cuando se habla de selección como una fuerza, parece como si esta tuviese una mente propia; o si fuera la naturaleza personificada. Esto frecuentemente ocurre cuando los biólogos se ponen cuando hablan respecto a la selección natural. Tal cosa no tiene lugar en las discusiones científicas sobre evolución. La selección natural no es una entidad guiada o cognosciente; es simplemente un efecto.
Una falla relacionada con las discusiones sobre la selección es antropomorfizar a los seres vivos. A menudo parece imputárseles motivos conscientes a los organismos, incluso a los genes, cuando se discute sobre evolución. Esto sucede con mayor frecuencia cuando se discute sobre el comportamiento animal. Con frecuencia se dice que los animales adquieren un tipo de comportamiento porque la selección lo favorecerá. Esto se puede expresar de forma más precisa: "Los animales que, debido a su composición genética, tienen este comportamiento, tienden a ser favorecidos por la selección natural en relación con aquéllos que, debido a su composición genética, no lo poseen". Esta frase es algo engorrosa. Para evitarla, los biólogos antropomorfizan con frecuencia. Esto es desafortunado, porque muchas veces hace que los argumentos evolutivos suenen fatuos. Tenga en mente que esto sólo es por conveniencia a la hora de expresarse.
La frase "supervivencia del más apto" se utiliza a menudo como sinónimo de selección natural. La frase es incompleta y falaz. Para empezar, la supervivencia es sólo un componente de la selección -- y quizá uno de los menos importantes, en muchas poblaciones. Por ejemplo, en las especies poliginias, muchos machos sobreviven hasta la edad reproductiva, pero sólo unos pocos llegan a aparearse. Los machos pueden diferir poco en su habilidad para sobrevivir, pero mucho en su habilidad para atraer parejas -- la diferencia en el éxito reproductivo depende principalmente de esta última consideración. Además, la palabra apto es con frecuencia confundida con estar físicamente apto. La aptitud, en el sentido evolutivo, es la eficacia reproductiva media de una clase de variantes genéticas en un acervo genético. Apto no significa necesariamente más grande, más rápido o más fuerte.